/Ricardo Razetti y el arte mexicano (II)
Palo volador o La Danza de los Voladores, Huauchiñango, México, s.f.: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

Ricardo Razetti y el arte mexicano (II)

Por José Antonio Navarrete

Luego de establecerse en la ciudad de México en diciembre de 1937, durante su segundo exilio de Venezuela, Ricardo Razetti (1906-1961) se registró en la Escuela de Artes del Libro, un nuevo centro de estudios que abrió su primer ciclo de clases el 15 de noviembre de 1938 y fue, asimismo, la primera escuela mexicana de diseño editorial. Las materias con que se inauguró esta institución fueron Dibujo, Litografía, Grabado, Encuadernación, Tipografía y Fotografía. Sus clases eran nocturnas, gratuitas y libres, dirigidas tanto a personas vinculadas a la producción editorial como a interesados (1).

Pocos meses después, sin embargo, el 11 de febrero de 1939, como evidencia de su interés mayor por cursar estudios artísticos, Razetti se inició como estudiante en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Academia de San Carlos) de México. El programa de estudios de la Academia incluía pintura mural, grabado, dibujo y fotografía, además de historia del arte. En ella se definió muy pronto la preferencia de Razetti por la fotografía. Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), quien impartió clases en esta Escuela entre 1938 y 1940, pasó de ser profesor a empleador de Razetti cuando, en enero de 1940, lo contrató temporalmente como asistente suyo para un proyecto cinematográfico; pero, sobre todo, se convirtió en su mentor.

De los contactos tempranos que Razetti hizo con otros actores del medio fotográfico mexicano de la época queda una evidencia particular. En Tenacatita, Jalisco, en 1941, Razetti y Lola Álvarez Bravo (1907-1993) fotografiaron desde diferentes ángulos a Isabel Villaseñor (1909-1953), una artista multifacética que transitaba de la pintura y el grabado a la actuación, el canto y la composición de corridos, entre otros géneros. En las fotografías de ambos, Isabel posa como modelo recostada sobre unos troncos en lo que fue, presumiblemente, la sesión de un taller impartido por Lola, quien se interesaba por el ejercicio de la docencia de fotografía y realizaba este tipo de actividades. La fotografía de Lola –realmente dos tomas distintas muy próximas entre sí, que se han comercializado ambas– fue titulada El Ensueño (2). La de Razetti la conocemos por un título que no sabemos si le fue dado por su autor: Mujer sobre una raíz.

Mujer sobre una raíz, Tenacatita, Jalisco, 1941: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

De México a Filadelfia

Según datos de su biografía personal, Razetti realizó su primera muestra individual en México en 1942. No hemos podido localizar información al respecto en fuentes documentales de la época, pero no cabe duda de que su producción fotográfica, fechada desde 1939 en lo adelante, tuvo un rápido reconocimiento en ese país. Lo confirma el hecho de que, en 1943, esta fue incluida en una exposición de arte mexicano moderno presentada en el Philadelphia Museum of Art bajo el título Mexican Art Today (3). Razetti se convirtió así en el primer fotógrafo venezolano en participar en una muestra celebrada en una institución museística mainstream de Estados Unidos (4).

Esta exhibición ha sido ampliamente estudiada en los últimos años en el medio académico estadounidense. Fue curada por Henry Clifford (1904-1974), curador de pintura del museo, con la colaboración de Inés Amor (1912-1980), directora de la Galería de Arte Mexicano fundada en 1935 en la capital azteca como un proyecto privado de comercialización del arte mexicano moderno.

Mexican Art Today (Philadelphia Museum of Art, 1943, catálogo). Ilustración de portada: La Patrona (1939), por David Alfaro Siqueiros.
Calavera con sarape y sombrero, México, s.f.: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

La Secretaría de Educación Pública de México apoyó financieramente la muestra, que también resultó un éxito económico para la galería. Fueron reunidos como expositores 65 artistas de diferentes tendencias y medios de trabajo, incluyendo entre estos la fotografía. Como representativas de la práctica fotográfica artística se incluyeron las obras de Manuel y Lola Álvarez Bravo, ambos cercanos a la galería y a su directora, además de las de Doris Heyden (1905-2005) –estadounidense de origen, desde 1942 esposa de Manuel, antropóloga de profesión y fotógrafa–, Antonio Reynoso (1919-1996) y Ricardo Razetti, los dos últimos discípulos de Manuel. Como en otros casos anteriores, en esta muestra Inés Amor dio carta de ciudadanía mexicana a artistas extranjeros que trabajaban para el momento en México y se conectaban de un modo u otro con las preocupaciones de la práctica artística mexicana moderna, como sucedía con Hayden y Razetti.

Mendigo, México, 1941: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

Razetti en el cine

1943 es también el año en que Razetti comenzó a desempeñarse como fotógrafo “de fijas” –o stillman– en el cine mexicano (5). Según fuentes documentales familiares participó en largometrajes de ficción tales como Doña Bárbara (Fernando de Fuentes, con la colaboración de Miguel M. Delgado, 1943) y La Barraca (Roberto Gavaldón, 1945). También lo hizo en La Otra (Roberto Gavaldón, 1946) (6). En el primero y tercero de los filmes mencionados compartió en el equipo técnico con Alex Phillips (1900-1977), uno de los más destacados directores de fotografía cinematográfica de México en la época, quien parece haber desempeñado también un papel a tener en cuenta en la formación visual de Razetti.

Durante sus años como fotógrafo de fijas, Razetti se involucró como docente, junto a Manuel Álvarez Bravo y otros trabajadores técnicos cinematográficos, en una escuela creada en el seno de la propia industria con el objetivo de formar profesionales del ramo. Esta funcionaba en los Estudios Churubusco, fundados en 1945, cuando Nacho López (1923-1986), luego convertido en un fotógrafo de primera línea en el país, se incorporó a ella como estudiante y tuvo a Razetti como profesor de fotografía (7). Poco después, Razetti regresó a Venezuela.

La fotografía de Razetti y México

En su absoluta mayoría, los historiadores de la fotografía y críticos de arte que en Venezuela se han aproximado a la obra de Razetti han visto en ella la influencia de Manuel Álvaro Bravo. En cambio, en México han señalado la de Lola Álvarez Bravo. Ningún investigador, ni aquí ni allá, ha aludido a otro creador como posible referente del trabajo del venezolano. Hay que aceptar, agrego, que el asunto es complicado para cualquiera que se acerque a él.

Sábanas colgadas, México, 1941: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

Ni la fotografía de Manuel ni la de Lola Álvarez Bravo parecen ser fácilmente asimilables a poéticas estrechas. Ambos fotógrafos tuvieron una carrera muy larga y altamente productiva. Sus voluminosos cuerpos de trabajo semejan estar atravesados, en mayor o menor grado, por muchas de las preocupaciones dominantes en la fotografía moderna. Los dos hicieron tanto imágenes comprometidas con la ficción como bajo una vocación realista. No obstante, en sus cercanas y, a la vez, independientes trayectorias hay posibilidades de establecer algunas motivaciones, inclinaciones o preferencias mayores que distinguen o diferencian a uno y otra. Razetti bebió las enseñanzas de ambos e hizo lo suyo.

Podríamos hacer una relación de rasgos que emparientan una u otra fotografía de Razetti con una u otra de Manuel o una u otra de Lola. Ese no es un ejercicio desdeñable para establecer las relaciones de comunicación entre autores y comprender el trazado de los horizontes creativos en el que estos se desempeñaron. Razetti estuvo animado en la realización de su fotografía por inquietudes similares a las de sus maestros mencionados: el interés por los sectores populares, el folclor, el nacionalismo y la identidad, para decirlo de un modo peligrosamente resumido. En su etapa mexicana, estas inquietudes se manifiestan en la fotografía de Razetti, como también en la de esos maestros, en una evidente tensión en la mirada que se desplaza, según cada situación fotográfica, de las demandas de lo real a los privilegios de la fantasía y la ficción. En ese ancho espacio entre ambos extremos, hay amplias posibilidades para la visión poética: de ella son muestra la mayor parte de las fotografías que Razetti hiciera en México.

Sin título, México, s.f.: Ricardo Razetti ©Archivo Fotografía Urbana

 

Notas

(1) Alicia Portillo Venegas. Escuela de Artes del Libro. La más vieja escuela de diseño editorial del mundo. El Corondel, México, año 4, n° 47, junio, 2011, pp. 10-16

(2) Lola Álvarez Bravo. El Ensueño, Tenacatita, Jalisco, 1941, Colección National Gallery of Art, Washington, D.C. Ver: https://fotografica.mx/fotografos/ricardo-razetti/

(3) Mexican Art Today, Philadelphia Museum of Art, 27 de marzo – 9 de mayo, 1943

(4) El segundo fue Alfredo Boulton, quien participó en la exhibición New Photographers, en el Museum of Modern Art de Nueva York, celebrada del 18 de junio al 15 de septiembre de 1946 en la sede del museo y luego itinerante por varias instituciones estadounidenses.

(5) El fotógrafo de fijas se encarga de hacer las imágenes usadas para promocionar el filme. En el mismo set de rodaje, en un momento de descanso de la filmación, fotografía algunas escenas ya filmadas de una manera bastante libre, escogiendo inclusive su propio ángulo de toma. También fotografía a los actores y técnicos detrás del escenario. En la actualidad se le considera asimismo como un documentalista del filme.

(6) En las stills o foto-fijas de La Otra (Roberto Gabaldón, 1946), parte de la Colección y Archivo de Fundación Televisa, se aprecia la firma de Razetti sobre las copias impresas. En ellas se escribe arriba el título de la película: La Otra; en el centro, el número consecutivo de la imagen en la serie de fotos correspondiente a este filme; debajo: la firma, R.R. Ver: https://fotografica.mx/fotografos/ricardo-razetti/

(7) José Antonio Navarrete. Nueve meses en la vida de Nacho López. Luna Córnea, Centro de la Imagen, México, D.F., n° 31, 2007, pp. 32-45

 

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