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Foto de álbum familiar ©Archivo Fotografía Urbana.

Álbum de Familia: Implicación

Por Igor Barreto

Todo objeto es la misma cosa

dentro de otra cosa,

no sabemos cuántas veces

 

(eso es un misterio).

 

Hay un puente dentro de un puente,

una puerta dentro de una puerta,

un automóvil dentro de un automóvil

 

una casa dentro de una casa,

incluso nosotros

somos otros dentro de sí mismos.

 

Yo soy muchos como yo.

Un sustantivo es un término

que simula o parafrasea.

 

Quiero decir que el sustantivo

le da un humilde nombre a la implicación.

El sustantivo es un rótulo flotando encima de la cosa:

 

encima de la mesa,

encima del vaso, encima del agua del río

que baja y se desprende en una cascada

 

con gotas

que también ellas se repiten

dentro de ellas mismas.

 

Escribir es «implicar»

sin que nada nos detenga.

Yo reescribo

 

lo que ya ha sido escrito,

o me ha sido dictado

por otros, o por el mundo.

 

Esta cadena de cosas contenidas

posiblemente tengan como origen el «uno»:

posiblemente no, posiblemente no:

 

posiblemente la repetición es infinita

y no termina

y es el único sentido del Todo.

 

Es como entrar

en una barbería

donde hay espejos confrontados.

 

En el baño de mi casa

mi esposa se peina

frente al espejo, y tiene atrás otro igual

 

para que, cuando el cepillo pase

y su pelo se ondule,

ocurra una implicación con destellos.

 

Es como un acto de escritura

lo que ella realiza al peinarse.

No hay pérdida de tiempo en el mundo

 

es imposible frenarlo,

como un tren que va sobre rieles

y al llegar a una estación abre sus puertas

 

y suben y bajan personas,

en un acto que existe

y ahora tiene forma y función.

 

Claro que no es el mismo río

aquel donde te bañas,

pero no porque las aguas corran

 

sino porque las aguas nunca dejan de ser

ellas mismas dentro de ellas mismas,

y ese es

 

el movimiento infinito

donde te sumerges.

lo que llamamos: «el correr de las aguas».

 

 

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