/Sobre el fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann

Sobre el fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann

En esta entrega #35 de la serie “Apuntes sobre el fotolibro”, compartimos el texto “Todos marchan, de Carsten Todtmann: Las pulsaciones polares de un péndulo caótico”, del investigador Manuel Vásquez-Ortega. El fotolibro Todos Marchan se terminó de imprimir en el año 2005 en los talleres de Editorial Arte. Fue diseñado por Pascual Estrada y contó con las fotografías y textos de Carsten Todtmann.

Todos marchan, de Carsten Todtmann: Las pulsaciones polares de un péndulo caótico

Afirmó alguna vez Aristóteles que “una ciudad es un grupo de personas unidas por una decisión de vida en común”, definición posible de entender en la actualidad como un conjunto de individuos que se reúnen en torno a condiciones abreviadas en el sustantivo de lo urbano. La defensa de dichas condiciones (en su mayoría logros atribuidos al progreso y la evolución) ha traído consigo la aparición de manifestaciones multitudinarias, basadas en movimientos de traslación de naturaleza subversiva, en las que el reclamo de derechos o la mera celebración de algún acontecer se han caracterizado por ser sus más destacados motivos. Así encontramos expresiones como la Marcha de la Sal liderada por Gandhi (India, 1930), la Marcha sobre Washington organizada por Marthin Luther King (EEUU, 1963) o la Victoria de la Revolución Cantada (Pueblos Bálticos, 1989), manifestaciones pacíficas pero trascendentales para el rumbo de la historia como la conocemos en el presente.

Por su parte en la Venezuela de fin de siglo la tradición de protestas populares demuestra un alto crecimiento tras los sucesos del Caracazo (1989), hasta llegar a convertir los actos confrontacionales de colectividades indignadas en aspectos comunes de la vida en la capital. No obstante la transición a un nuevo gobierno y el sucesivo salto de milenio no significó el cambio –mucho menos la disminución- de estas formas de reclamo, hecho observado por el fotógrafo Carsten Todtmann, quien en 1998 inicia de manera exploratoria el continuo registro de marchas y manifestaciones en Caracas, sin vislumbrar que se trataría de la advertencia en voz alta de un futuro nada lejano, siempre caótico, siempre estremecido, de nuestra cotidianidad nacional.

El resultado de este trabajo se compila en el fotolibro Todos Marchan (OT Editores, 2005), donde el autor relata a través de imágenes la oscilación de dos fuerzas polares reconocidas como antónimas, encontradas en las calles de varias ciudades venezolanas para izar banderas, levantar pancartas, gritar necesidades o aclamar alabanzas, en medio de los desequilibrios propios de un péndulo sometido a la imantación de puntos equidistantes, cuyo movimiento se vuelve impredecible gracias a las múltiples perturbaciones de sus condiciones iniciales…

En medio de este fenómeno del caos demostrado por la física y por la historia, las fotografías de Todtmann muestran los pasajes de una nación de muchas voces, heterogéneas y desiguales, que encuentran sus similitudes en la polifonía: Rostros de felicidad, de preocupación, de victoria, de rabia. Imágenes de vallas publicitarias de marcas que ya no existen, de partidos políticos hoy extintos, de personajes públicos desvanecidos, acompañados de otros que nunca conocimos ni conoceremos, de mensajes premonitorios, de promesas de no olvidar. Niños, jóvenes, ancianos, mujeres y hombres, fotografiados en paisajes tumultuosos pero reconocibles de una ciudad que ya no es lo que fue.

Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann
Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann
Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann

Al hablar de paisaje en fotografía, Roland Barthes manifiesta que la esencia de estas capturas está en generar a sus observadores la seguridad de haber estado en ellos o la necesidad de ir a ellos, comparable con la tesis de Freud del cuerpo materno sobre el cual afirma que “no hay ningún otro lugar del que se pueda decir con tanta certidumbre que se ha estado ya en él”. Así identificamos los paisajes políticos de Todos Marchan con la convicción de haber sido testigo de los hechos, o al menos, de estar inmerso en la fuerza de alguno de los dos polos de marchantes diametralmente opuestos pero íntimamente relacionados.

Mientras tanto, a más de una década de su publicación, las fotografías de Todtmann se diferencian de una realidad actual en la que marchar como forma de reclamo se ha convertido en una acción acompañada de riesgos, amenazas y víctimas, que hace de la observación del fotolibro el inevitable recuerdo añorante de una democracia extraviada entre los abusos de un régimen tiránico. Pero ¿cómo lo apreciaremos en el futuro? Tal vez podamos verlo y responder quiénes ganaron, quiénes perdieron o quizá, más relevante aún, quiénes pudieron unirse de nuevo.

Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann
Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann
Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann

Las fórmulas físicas no determinan el rumbo ni la trayectoria de un péndulo caótico, ni tampoco de una nación a la deriva; la historia por su parte, presenta en muchos casos un ritmo que evidencia cierta condición cíclica en la que la aparición de anomalías reconfiguran las predicciones que en algún momento pudieron ser. Ante esto, una compleja actualidad que va más allá de dos formas de pensamiento encuentra nuevamente su sosiego en lo urbano, espacio conflictivo por naturaleza donde lo absoluto se disuelve en lo democrático y donde toda reconciliación pasa por el reconocimiento. Así los escenarios retratados por Todtmann superan su condición de fotografía de paisaje o calle para hablarnos de lo que fuimos y aún podemos ser: un grupo de personas unidas por decisiones de vida en común.

Tras el diálogo entre la algarabía y el descontento de las imágenes de Todos Marchan, el fotolibro se despide con la captura lapidaria de una frase de Bolívar: “nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder”, advertencia que nos lleva a precisar que esa voluntad de vida en común referida por Aristóteles, no incide en la constitución de ciudadanía que sea adoptada: la oligarquía, la democracia, la dictadura o la tiranía son todos regímenes que han demostrado su compatibilidad con la polis, del tipo de vida en común que soliciten o exijan la mayoría de esos participantes dependerá el desenlace trágico o feliz de su propia historia.

Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann
Detalle del fotolibro “Todos marchan”, de Carsten Todtmann

***

*Todos Marchan se terminó de imprimir en el año 2005 en los talleres de Editorial Arte, diseñado por Pascual Estrada y con fotografías y textos de Carsten Todtmann.

Referencias:

BARTHES, R. La Cámara Lúcida (1989). Ed. Paidós Ibérica SA. Barcelona, España.

LÓPEZ-MAYA, M. Venezuela después del Caracazo: Formas de la protesta en un contexto desinstitucionalizado.(2001) Kellogg Insitute.

NAVA CONTRERAS, M. Del Concepto de Polis entre los antiguos griegos. (2009) Universidad de Los Andes. Consejo de Publicaciones. Mérida.

 

Lea el post original en Prodavinci