/El alma de un país en sus retratos

El alma de un país en sus retratos

Por Inger Pedreanez

Una foto de carnet descascarada, un rostro anodino que sólo pertenece a un país que se reconoce en el escudo estampado en un sello húmedo. Es un hombre atrapado en los registros del Ministerio de Relaciones Interiores, vestido de corbata y paltó para la ocasión. Mira a la cámara y definitivamente es un espectador silente de las miles de personas que pasan frente a él, que lo reconocen sólo en su condición utilitaria de identidad.

Transeunte, 2018 / Leonardo Almao

El pasado 7 de diciembre clausuró la exposición Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección del Archivo de la Fotografía Urbana, después de hacer 42 visitas guiadas con vecinos de Petare y escuelas de la zona, especialistas y público en general. Como en la canción de Cambalache, en las paredes de la Sala Mendoza se desplegaron los personajes de un país: delincuentes y prostitutas con próceres y revolucionarios; personajes anónimos y figuras notorias; inmigrantes con pueblos originarios; individuos solitarios versus grupos familiares; dictadores y demócratas; intelectuales y políticos; mujeres que siguen patrones de belleza al lado de humildes cuidadoras del hogar; heterosexuales y comunidad LGBTI; venezolanos de las redes sociales con venezolanos de ninguna parte atrapados en la physicromía de Cruz Diez… Toda la gama de identidades que hacen una sociedad.

Luis Miquelena y Vidalina Bártoli en el congreso, Circa 1960 / Fotografía de Tito Caula @ArchivoFotografíaUrbana
Laura Nazoa y Federica Rincón, circa 1981 / Fotografía Julio Vengoechea ©ArchivoFotografíaUrbana
Freddy Salazar y Gamal Salazar, Ca. 1981 / Fotografía de Julio Vengoechea ©ArchivoFotografíaUrbana
Hernán Suárez, Circa 1981 / Fotografía Julio Vengoechea ©ArchivoFotografíaUrbana
Niña guajira con traje de primera comunión, s/f / Fotografía de Helmuth Straka ©ArchivoFotografíaUrbana

Este texto puede valer como la última mirada a la exposición que reunió a más de 80 fotógrafos y artistas venezolanos. Imagine que cada imagen fue como una nota musical en esta partitura histórica. El símil es de Lorena González Inneco, curadora de la exposición junto a Ariel Jiménez, quien explicó lo difícil que fue el proceso, desde la selección de obras –en las que tuvieron que descartar mucho material valioso- hasta el criterio de tamaño y ubicación.

“Fueron once cuerpos curatoriales y cada uno fue imaginado como una pieza en sí. Las fotografías fueron dispuestas como si estuviéramos ejecutando una ópera”, señala Lorena González Inneco.

Hagamos entonces esa interpretación desde los ascensos y descensos de la muestra.

La obertura

Bajo la técnica de foto fragmentada, en el piso de despliega una alfombra que el público debe atravesar para entrar a esta Venezuela fotografiada en sus ciudadanos. Es un juego de ver el presente, para luego enfrentar el pasado y reflexionar en el futuro que seremos. Pisar sobre los pies que se despiden en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía se transforma en un acto de bienvenida a la exposición. Vemos al país actual de los que emigran, para imbuirnos en el país que fuimos.

Fotos de despedida, 2015 / Cristobal Ochoa

Los coros


Luis Felipe Toro, Juan Iturbe, personaje no identificado, Augusto Mijares, Andrés Eloy Blanco, Pedro Sotillo, Enrique Tejera Guevara, Alfredo Machado Hernández, José Rafael Pocaterra, José Gil Fortoul, personaje no identificado y el cónsul argentino E. Lascanotegui. circa 1930 / Fotografía de Luis Felipe Toro ©ArchivoFotografíaUrbana

A lo largo de los segmentos curatoriales, hay diversos parajes que podrían entenderse como los coros de esta ópera. Ese grupo de personajes que canta la misma melodía en fragmentos particulares tenía su espacio en paredes y nichos ubicados al centro de la sala. Imágenes destacadas para mí, el retrato de la Generación del 28, o el grupo de pobladores originarios de la Colonia Tovar, atribuidas a Federico Carlos Lessmann, o el libro de registro de presidiarias, incluso el registro de algunos presidentes de la República en portadas de revistas venezolanas, o las Polaroid de Oscar Molinari.

Originarios de la Colonia Tovar. Grupo familiar, Circa 1910 / Fotografía atribuida de a Federico Carlos Lessmann ©ArchivoFotografíaUrbana
Originarios de la Colonia Tovar, Circa 1910 / Fotografía atribuida de a Federico Carlos Lessmann ©ArchivoFotografíaUrbana
General Antonio Guzmán Blanco con el uniforme de la Campaña Federal, 1856 / Tarjeta de visita Lessmann y Laue ©ArchivoFotografíaUrbana
Originarios de la Colonia Tovar. Grupo familiar, Circa 1910 / Fotografía atribuida de a Federico Carlos Lessmann ©ArchivoFotografíaUrbana
El presidente Eleazar López Contreras y su gabinete. Caracas, 1936 / Fotografía de Luis Talavera Soro ©ArchivoFotografíaUrbana

Polaroids de Óscar Molinari @ArchivoFotografíaUrbana

Las arias

Definitivamente estas imágenes le dieron ritmo al recorrido, no porque sean más importantes, sino por su vistosidad. El tríptico de Antonio Briceño de las plañideras o lloronas, en la serie Mantillas, más que hacer una pausa era un suspiro. En gran formato y rompiendo con el blanco y negro, la figura fragmentada establece un diálogo al que se vuelve una y otra vez, desde lo que oculta, desde la húmeda mirada, desde el brazo que sobresale.

De la serie Mantillas, 2012 / Antonio Briceño

Ahora que esas fotos ya no están en la Sala Mendoza, hurgo un poco más en esa imagen y me encuentro con una historia que también tiene que ver con muchos venezolanos que compartieron una noticia triste. El retrato que vemos es el llanto que una indígena de Perú, que buscó el fotógrafo con el propósito de retratar un oficio en extinción. En medio de la sesión, Briceño sintió la necesidad de que ella llorara por su madre, una de las víctimas de la tragedia del Orfeón Universitario de la UCV, en 1976, cuando el avión Hércules de las Fuerzas Armadas Venezolanas en el que viajaban se estrelló en las islas Las Azores.

A mí la tristeza me llegó por la voz de un primo, que al escuchar la radio exclamó “Se murió la flaca”. Ella pudo ser amiga o la propia mamá de Briceño. Antes de saber la historia, ese personaje que llora fue en principio, bajo mi expectativa, una representación de las mujeres de La Goajira. Tenía lógica porque se ubicaba en la lectura de los pobladores originarios del país. Pero la fotografía realmente no retrata a alguien, sino una esencia cultural.

Es así como el retrato no sólo habla de un personaje, sino de hechos ocurridos en la vida contemporánea de los que quizás los jóvenes de hoy no tengan referencias. La fotografía, entonces, se transforma en una representación del dolor, la mirada de un pesar, de un momento específico del acontecer nacional.

Yeni y Nan. Transfiguración Elemento Tierra, 1983 / Registro fotográfico Carlos Germán Rojas

Otra de las piezas que levantan el ritmo es Transfiguración elemento tierra, de las artistas Yeni y Nan (Jennifer Hackshaw y María Luisa González), un serial en close-up que alerta sobre la devastación de la tierra. Rostros de barro secos, áridos, agrietados, manchados, una suma de close-ups que revelan una mirada inquieta, a veces aterrada o inquisidora como la personificación del medio ambiente. Puede ser que la connotación que le damos a esos ojos que se repiten sea un acto subjetivo del espectador. Pero están allí cantando alto, entre el video instalación de una mujer que se peina (obra de Diana López), y señoras de la limpieza en su lugar de trabajo (de Mariana Mendoza).

De la serie Las cuidadoras de Caracas, 2016 / Fotografía de Mariana Mendoza ©ArchivoFotografíaUrbana
De la serie Las cuidadoras de Caracas, 2016 / Fotografía de Mariana Mendoza ©ArchivoFotografíaUrbana
De la serie Las cuidadoras de Caracas, 2016 / Fotografía de Mariana Mendoza ©ArchivoFotografíaUrbana
De la serie Las cuidadoras de Caracas, 2016 / Fotografía de Mariana Mendoza ©ArchivoFotografíaUrbana

Y la obra de Érika Ordosgoitti, que a través del espejo ve su cuerpo desnudo descender en un ascensor antiguo, anuncia también un nuevo discurso en las obras que se recogen en la sala final.

Alegué performance. FotoAsalto 2015 / Érika Ordosgoitti

Si las fotografías en serie de personas detenidas establecen una conexión como si dijeran “yo también existo”, los avatares de Jeanne Jiménez devuelve a sus seguidores de Instagram a la ficción pictórica. “Desde casi un puntillismo y una exacerbación de lo minúsculo, Jeanne nos retrata como sociedad”, dice Lorena González. Esa obra de comunidad virtual, que nos lleva a los avances tecnológicos y nos retrocede a los principios del retrato, es la mejor demostración de que el arte que fue concebido como un privilegio de las elites, logró permear en la fotografía para ser un producto de las masas.

Los recitativos

Sin lugar a dudas, los objetos fotografiados para revelar la intimidad de tres escritores venezolanos María Fernanda Palacios, Harry Almela y Gabriela Kizer, trabajo en el que Lisbeth Salas busca encontrar su propia poesía en la imagen, es uno de esos momentos en los que aparece un solista para intervenir en una narración propia. En el caso de Meyer Vaisman la obra Autorretrato Fallecido es el anuncio de su retiro del mundo artístico, con la reproducción en resina de su cerebro. Y quizás la voz también sea para gritar la tragedia el país, en un sinfín de información que se entremezcla con las imágenes en una de las In-macula-das de Nelson Garrido.

Difícilmente se puede establecer otras comparaciones, porque esta exposición es un todo, con un lenguaje circular. Lo valioso de la muestra es que desde el acto individual de cada fotógrafo, con personalidades propias y proyectos que los hace reconocibles, en situaciones diferentes y con propósitos específicos, los curadores lograron hilvanar un discurso que los une. Prácticamente dejan para el final creadores que son referentes importantes de la fotografía, en una selección de retratos de personajes también referentes de la vida pública nacional. Allí, no sólo nos detenemos en la figura del retratado como Armando Reverón, sino además en el nombre de quien retrata, en este caso Ricardo Razetti. Igual que la presencia de Carlos Raúl Villanueva bajo las nubes de Calder inmortalizada por Paolo Gasparini.

Reverón en el Castillete
Macuto, 1950 / Fotografía de Ricardo Razetti ©ArchivoFotografíaUrbana
Reverón en el Castillete
Macuto, 1950 / Fotografía de Ricardo Razetti ©ArchivoFotografíaUrbana
Carlos Raúl Villanueva
Aula Magna, UCV, Caracas, 1965 / Fotografía de Paolo Gasparini ©ArchivoFotografíaUrbana
Bárbaro Rivas en su casa de Petare, 1957 / Fotografía de Paolo Gasparini ©ArchivoFotografíaUrbana
Fernando Botero, Caracas, Circa 1980 / Foto de Vasco Szinetar ©ArchivoFotografíaUrbana
Retrato de Judith Jaimes, pianista venezolana, Circa 1975 / Fotografía de Bárbara Brändli ©ArchivoFotografíaUrbana
Carmen Valverde de Betancourt espera a su esposo mientras este revisa su discurso de toma de posesión de la Presidencia, Caracas, 13-2-1959 / Fotografía de Leo Matiz

La identidad del país, analógica y digital, pictórica o audiovisual y hasta performática termina incluso por negarse, en la partitura final de esta ópera. Pero la imagen icónica del Libertador que se desfigura bajo un cincel, y se reconstruye en un video, cual Sísifo, de Deborah Castillo, o el retrato de May, una niña carente de ojos, nariz y boca, de los creadores Anthony Aziz y Sammy Cucher forman parte de esas piezas, que si bien hablan de la evanescencia de la identidad, curiosamente adquieren una personalidad propia.

May, 1996 / Aziz + Cucher

Concepto circular

Se habla del retrato, se habla de la mirada, y por la misma razón la pintura es componente esencial de esta selección. A través del óleo, se comienza a analizar la importancia de que el personaje mire de frente, en actitud que le infiere realce y altivez, o que su ladeada mirada exprese timidez o sumisión.

Rómulo Avendaño, 1982 / Foto Estudio Meda @ArchivoFotografíaUrbana
Retrato de mujer, 1941 / Fotografía de autor desconocido ©ArchivoFotografíaUrbana
Retrato de dos damas, 1923 / Foto de autor desconocido ©ArchivoFotografíaUrbana
Margarita Berti, Caracas, 1909 / Fotografía de Jean M. González ©ArchivoFotografíaUrbana
Del Álbum Familia Herrera, Circa 1934 / Fotografía Iluminada de Autor desconocido ©ArchivoFotografíaUrbana
Caballero con traje, Circa 1850 / Daguerrotipo por Terry Retratista ©ArchivoFotografíaUrbana

En los retratos más antiguos de la colección del Archivo de Fotografía Urbana, se guardan piezas de estudio que eran coloreadas por los fotógrafos, para exaltar pestañas, delinear labios o dar vida al rostro al colorear las mejillas. El curador Ariel Jiménez se refiere a esta selección por “la candorosa dimensión que cobran esos retratos iluminados a mano, generalmente de origen popular, donde una joven expone el diploma alcanzado, un padre orgulloso su hijo recién nacido, o la esposa que ha perdido a su marido y deja ver su luto, un pañuelo blanco en la mano derecha en signo de tristeza, un perro a su lado como símbolo –antiquísimo– de fidelidad”.

Esta historia también tiene que ver con la evolución de la fotografía en Venezuela. Llegamos al cuadro de José Vivenes que reinterpreta desde lo pictórico la obra fotográfica del maestro Luis Brito, en una densidad que nos regresa a esta elipsis donde el pincel ya no traza la imagen de alguien de abolengo, sino más bien a un personaje sumido en su locura y decadencia. Igualmente, la visión juvenil de Hecdwin Carreño “reconstruye nuevos espacios visuales a través de la pintura”, como describe uno de los textos de sala, para reinventar en los fragmentos una historia familiar.

Fragmento no lineal nro.1, 2019 / Hecdwin Carreño
Serie Verosímil #2 / Hecdwin Carreño

La alfombra por la que entramos, es la misma que nos despide y como dice Jiménez “es una manera de decirnos que el exilio sigue siendo un horizonte posible para todos, una amenaza latente”. Esta historia de la mirada que nos hace ver como hacedores de un país, desde finales del siglo XIX hasta hoy es un valioso testimonio, casi que un retrato de nuestra genética, cuyo aporte merece reeditarse en un futuro que no sea tan lejano.

Álbum de reseñados policiales de Miguel Villavicencio, Circa 1950 / ©ArchivoFotografíaUrbana
Registro penal del Álbum de reseñados policiales de Miguel Villavicencio, Circa 1950 / Fotografía de autor desconocido @ArchivoFotografíaUrbana
Retrato de Rafael Requena González, sin fecha
La espera, 2009 / Suwon Lee
De la serie “Dentro de las barricadas”, San Cristóbal, 2016 / FOtografía de Oscar “Bambú” Castillo ©ArchivoFotografíaUrbana
Nacimiento de Venus. Boticelli/Lupe Gehrenbeck, 1991 / Margarita Scanonne ©ArchivoFotografíaUrbana
Patricia, de la serie “Improntas”, 2013 / Foto de lucía Pizzani ©ArchivoFotografíaUrbana
Amigos seguidores de Instagram / Jeanne Jiménez
De la serie Los Luchadores, Circa 1955 / Fotografía de Leo Matiz

 

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