/Retratos, hitos y bastidores: Rómulo Betancourt y la Venezuela urbana, II. Infraestructura, vivienda y planificación

Retratos, hitos y bastidores: Rómulo Betancourt y la Venezuela urbana, II. Infraestructura, vivienda y planificación

Por Arturo Almandoz Marte

1. Dejando de lado la crítica inicial a la ciudad vitrina heredada de la dictadura de Pérez Jiménez, el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-64) dio muestras ingentes de continuar la modernización urbana iniciada desde la era gomecista. Si bien hubo cambios en el énfasis territorial de los proyectos – que se hicieron menos urbanos, puede decirse – las obras públicas continuaron su protagonismo, llevando adelante proyectos ya en desarrollo, al tiempo que emprendiendo nuevos. Así lo demuestran la inauguración, en 1962, del puente General Rafael Urdaneta, sobre el lago de Maracaibo, iniciado cinco años antes; el teleférico de Mérida, el más alto de mundo, comenzado en 1955 y puesto en funcionamiento en el 60; y al año siguiente, la central hidroeléctrica de Macagua, en Guayana, entre otras obras emblemáticas a través de la geografía nacional.

Ya desde la restauración democrática de 1958, la antigua Comisión Nacional de Urbanismo (CNU) fue sustituida por la Oficina Central de Coordinación y Planificación (Cordiplán). Este fue el primer organismo que, a través de los planes de la nación, vinculaba desarrollo económico con ordenamiento territorial, en la tónica preconizada en el aménagemet francés, emparentado con el soviético. La plataforma económica para el ordenamiento territorial y las obras públicas a nivel nacional incluyó la creación, en 1958, de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (Cadafe); en el sector industrial, el mismo año, el Instituto Venezolano del Hierro y del Acero, presidido por el general Rafael Alfonzo Ravard, junto al Instituto Venezolano de Tecnología Industrial. Dirigida por Juan Pablo Pérez Alfonzo, también fue creada en 1960 la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), al tiempo que era inaugurada la refinería de El Palito, iniciada en 1954, mientras la red de oleoductos alcanzaba 3.200 kilómetros.

En paralelo con el mejoramiento sanitario y de regadío liderado por el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) – presidido a la sazón por el ingeniero Julio Urbina – la energía eléctrica requerida por el crecimiento industrial y urbano también evidenció continuidad por parte del nuevo gobierno. En 1959 fueron completadas las turbinas generadoras de la planta térmica de Arrecifes, en el litoral central, la cual había sido iniciada en 1947; fue continuada con los cinco generadores de Tacoa, concluidos en 1962, así como con la planta El Convento, en el distrito Sucre del estado Miranda. Y la piedra angular del desarrollo hidroeléctrico fue la ya mencionada central Macagua I, puesta en funcionamiento en 1961, entre otras obras destacadas por María Elena González Deluca en Venezuela. La construcción de un país… (2013).

2. Mientras el área metropolitana superaba 2.879.000 habitantes en el censo de 1961, Caracas era realzada con varias obras iniciadas en la década anterior. Así por ejemplo la avenida Francisco de Miranda, comenzada en 1952, a lo largo de la antigua carretera del Este, fue inaugurada en 1959, al mismo tiempo que el hipódromo La Rinconada, comenzado dos años antes. Tanto la astronomía como el entretenimiento capitalinos fueron enriquecidos con el planetario Humboldt, iniciado en 1959 y concluido dos años más tarde, coronado con el domo de veinte metros de diámetro, diseñado por Carlos Guinand Sandoz. Inauguradas durante el gobierno de Betancourt, las 77 hectáreas del parque del Este añadieron asimismo verdor y sofisticación a la metrópoli, especialmente por un paisajismo del renombrado arquitecto brasileño Roberto Burle-Marx y el venezolano Fernando Tábora, junto a John Stoddart, Mauricio Monte y Julio Pessolani, todos bajo la coordinación de Guinand Sandoz.

Parque del Este, 1962 / Helmut Neumann ©ArchivoFotografíaUrbana

Creadas la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano (OMPU) en 1960 y la Oficina Ministerial de Transporte tres años más tarde, por entonces fue puesto en funcionamiento el distribuidor El Pulpo, seguido por La Araña en el 67. A lo largo de la década destacó la labor del ingeniero Leopoldo Sucre Figarella como ministro de Obras Públicas, después de haber estado en la gobernación del estado Bolívar, de donde era oriundo. Tras inaugurarse el tramo Coche-Tejerías de la autopista Caracas-Valencia en 1965, fue iniciada la avenida Libertador, con sus novedosas trincheras, así como la avenida intercomunal de El Valle. Esa vialidad expresa fue completada, desde la cota mil del cerro Ávila, con la avenida Boyacá, “Cota Mil”, que fungió desde finales de la década como autopista perimetral. Aunque algunas fueron concebidas o iniciadas durante el Nuevo Ideal Nacional, esas y otras autopistas y avenidas, completadas por el distribuidor El Ciempiés a comienzos de los setenta, magnificaron y animalizaron, en los gobiernos democráticos, la imagen de la Caracas motorizada y moderna.

3. El sector habitacional fue fortalecido desde 1958 por el decreto del Programa nacional de vivienda rural, respaldado dos años más tarde con la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), así como financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Recordemos en este sentido que, desde la primera Dirección de Malariología en 1936, el programa de erradicación del paludismo había sido liderado por el doctor Arnoldo Gabaldón, iniciándose en 1945 el rociamiento con DDT; si para aquel año el número de muertes por malaria era de 143 por cada cien mil habitantes, para 1950 había bajado a cinco, y a cero para 1962, como resalta Rafael Arráiz Lucca en su semblanza del sabio.

En el ámbito urbano alcanzó protagonismo la Fundación Vivienda Popular, patrocinada por Eugenio Mendoza Goiticoa, la cual trabajó con la empresa de Vivienda Popular S. A. (Viposa) y créditos del Banco Hipotecario de la Vivienda Popular. Fue una articulación pionera y virtuosa, investigada por Óscar Olinto Camacho en Eugenio Mendoza Goiticoa. Empresario social de la vivienda popular en Venezuela (2007). Con financiamiento del BID y la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), en el marco de la Alianza para el Progreso, en 1961 fue creado el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (SNAP). Tal como hace notar Alfredo Cilento, el SNAP fue reforzado con la promulgación, en febrero del mismo año 61, de la Ley general de bancos, cuya especialización contemplaba la banca hipotecaria. Con la reactivación, en agosto, de la Junta de Crédito para la Construcción de Viviendas Urbanas – originalmente creada en 1948 – se completó un aparato financiero para la producción y adquisición de vivienda popular que impulsó el crecimiento de este sector hasta finales de la década de 1970.

Leopoldo Sucre Figarella, ministro de Obras Públicas (izq.) y Rómulo Betancourt, presidente de la República, entre otros, durante acto público. Ca. 1961 / Fotografía de autor desconocido ©ArchivoFotografíaUrbana

En Caracas destacó el inicio de la urbanización Pinto Salinas, inaugurada en la avenida Andrés Bello en 1966, así como las Unidades de Desarrollo (UD) de Caricuao, completadas en el 84, abarcando así buena parte del ciclo democrático que se iniciaba. No obstante la envergadura de esos y muchos otros proyectos habitacionales, en 1965 advertía Leopoldo Martínez Olavarría, entonces director del Banco Obrero, que para afrontar el déficit acumulado de vivienda, se necesitaba construir al menos 75 mil unidades tan solo en las ciudades mayores de 25 mil habitantes; ello representaba una vez y media las casi 50 mil unidades producidas por la institución desde 1940.

4. Si bien la Dirección de Urbanismo (DU) del Ministerio de Obras Públicas (MOP) había sido ya creada, fue en 1958, una vez desaparecida la Comisión Nacional de Urbanismo (CNU), cuando asumió más propiamente las funciones que le correspondían por el Estatuto Orgánico de Ministerios de 1950. Antes de cambiar su nombre a Dirección de Planificación en 1963, la DU desarrolló el plano regulador de La Victoria en 1957, así como los de Guarenas, Guatire, Caucagua y Río Chico al año siguiente.

Sin embargo, tal como señaló Víctor Fossi en entrevista con Camacho, parte de ese equipo del MOP tendió entonces a dejar la planificación urbana en manos de los municipios, para concentrarse en el “sistema de ciudades” a nivel territorial, apoyándose para ello en las bases de información provistas por Cordiplán, el Banco Central y los censos. Para esa nueva aproximación se contrató, entre 1959 y 1960, asesores extranjeros como Hubert Bennett, del Greater London Council (GLC); Frederick Gibberd, planificador de la nueva ciudad de Harlow, en Inglaterra; y Lloyd Rodwin, autor de The British New Towns Policy (1956) y posterior colaborador de Ciudad Guayana.

Hacia 1962 se produjo un cambio en la denominación y concepción de los planes e instrumentos – Plan de Desarrollo Urbano (PDU), Plan Piloto y Ordenanza de Zonificación – los cuales conformaron una nueva tipología que se superponía en parte con los antiguos planos reguladores de la CNU. Si bien los PDU supusieron un avance en la evolución urbanística venezolana, justamente en la medida en que dieron un paso transicional de urbanismo a planificación, no terminaron de desprenderse del énfasis espacial de aquel. En este sentido, aun cuando se trató de considerar implicaciones económicas y sociales en el desarrollo metodológico y prospectivo del plan, en definitiva predominaron las variables físico-espaciales, por lo que sus resultados fueron similares a los planos reguladores de la CNU. Pero con todo y ello, puede decirse que los PDU mostraron, al igual que mucho de la infraestructura urbana y la vivienda durante la administración de Betancourt, continuidad y avance en la modernización urbanística del país.

 

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